
Hoy el Día Internacional de la Enfermería y muchos son los blogs que hablan hoy de este tema. A mí no me gustaría hablar desde el punto de vista institucional ni empresarial, me gustaría hablar como enfermera. Hace unos días asistí a una conferencia en la que se hablaba de liderazgo en Enfermería. Es curioso que enfermeras de otros países se quejen de los mismos problemas/ barreras que nosotras. Es curioso que digan que uno de los grandes problemas de la Enfermería es que unos pocos hacen mucho y la gran mayoría no hace nada, sólo quieren cumplir con su jornada laboral sin sobresaltos y marcharse a casa. Es curioso que pongamos como excusa para no aprender/mejorar el tener cierta edad o cargas familiares, la falta de tiempo, lo llaman muchos. Es curioso que la gran mayoría de los puestos de responsabilidad en Enfermería sean ejercidos, aún hoy, por hombres.
Las enfermeras (y enfermeros, claro) somos, en mi modesta opinión, camaleónicos, nos adaptamos a cualquier servicio, hospital, centro de salud, región, incluso país (de esto último hablo con conocimiento de causa) siempre procurando conservar la sonrisa, acompañando en momentos cruciales de la vida, informando, educando. Somos personas creativas, trabajadoras, expertas en muchas cosas, temerosas de hacer oir nuestra voz, supongo que en el fondo, algo cobardes. Sabemos que el camino no será fácil pero que tenemos que avanzar a nivel individual si queremos avanzar como colectivo.
En una ocasión, en un taller, una enfermera me preguntaba donde encontrar recursos interesantes o buenos blogs para recomendar a sus pacientes, “no hay mucha cosa en el tema que busco”- me dijo. “Créalos”-le dije yo.
Creételo, eres el/la mejor enfermer@.
Y por último me gustaría dejar aquí esta pregunta hecha a Serafín y Antonio de Cuidando.es en la Revista ENE de Enfermería, dos grandes enfermeros y mejor personas, que me parece brillante
¿Cómo será la enfermera del futuro?
La enfermera del futuro se ayudará de herramientas TIC para el desempeño de sus funciones, tendrá una formación potente en metodología, ofrecerá unos cuidados de calidad, será una profesional segura de sí misma.
Que levante la mano quién no ha puesto alguna vez el dinero o el amor por encima de su salud. Una ocasión, por ejemplo, en la que te encuentras mal pero vas a trabajar de todas formas para no perder una parte de tu sueldo o prestigio, o una situación en la que probablemente enamorado o excesivamente emocionado, antepones tus deseos a tu bienestar físico y pones en riesgo tu salud.
A tod@s nos habrá pasado alguna vez. Sin embargo, existen determinados momentos en los que no hay absolutamente nada que pueda ponerse por encima de la salud. Cuando te encuentras realmente mal y no sientes nada más que el dolor, tan sólo puedes pensar en volver a encontrarte bien. En estos momentos te das cuenta de que todas tus otras preocupaciones no significan nada y no son más que nimiedades. Hay necesidades que pueden competir con otras. Por ejemplo, puedes tener hambre pero sentir en el mismo nivel de necesidad (o de percepción de necesidad) que también te gustaría encontrar esa prenda (por decir algo) que hace tiempo que andas buscando pero que no encuentras. Cuando estas realmente enfermo, sin embargo, no hay nada que pueda competir con tu necesidad de dejar de sentir dolor y encontrarse bien de nuevo. Y piensas en cómo vas a valorar tu salud una vez la recuperes, y en cómo decenas de preocupaciones tontas llenan tu cabeza a diario. Sin embargo la memoria humana es frágil, y después de apreciar durante unas horas (o días, dependiendo de la enfermedad) de tu recién recuperada salud, vuelves a olvidarte de lo afortunad@ que eres por el simple hecho de gozar de ella.
Obviamente en el caso de personas que pasan la mayor parte de su vida enfermas o que han nacido ya con alguna enfermedad, o que ésta haya sido especialmente grave, los parámetros cambian. A l@s que nunca nos hemos encontrado personalmente en estas últimas situaciones, se nos hace difícil imaginar lo que debe suponer, y por lo tanto, también se hace difícil hablar de ello.
Para aquell@s que por suerte tan sólo sufrimos enfermedades de vez en cuando, el orden ‘Salud, amor y dinero’ tal vez se vuelve relativo, y quizás es con la edad y la madurez que la salud va anteponiéndose a todo lo demás.






